Materiales relacionados:
Jesús multiplica el pan como signo en plenitud del Reino de Dios

Homilía XVII Domingo Tiempo Ordinario Ciclo B

1.- INTRODUCCIÓN.

Desde este domingo y otros cuatro en adelante a partir de hoy, la liturgia de este tiempo, interrumpe la lectura del evangelista San Marcos para dar paso al capítulo sexto de San Juan, en el cual se desarrollan los temas de la multiplicación de los panes y el discurso del "Pan de vida" que es Cristo mismo.

San Juan nos habla de los "signos" o milagros que lleva a cabo Jesús, como señales inequívocas de que el Reino de Dios ya llegó en la plenitud de los tiempos y que son los últimos en el desarrollo de la historia de la salvación. Hoy, San Juan nos habla del signo maravilloso de "la multiplicación de cinco panes de cebada y dos peces", materia alimenticia con la cual da de comer en forma multiplicada a una muchedumbre enorme contando solo a cinco mil hombres y mujeres y niños que también estaban presentes al realizarse dicha multiplicación que calmó el hambre y la sed de todas aquellos seguidores de Cristo en la amplitud y la soledad del desierto. Con Jesús están sus discípulos. El evangelio hace referencia particular a dos de ellos con los cuales dialoga Cristo en orden a dar de comer a toda esa muchedumbre congregada por el atractivo y la fascinación que irradiaban de la persona de Cristo como Mesías y Salvador de los hombres. Esos discípulos eran Felipe y Andrés.

2.- EL SIGNO DE LA MULTIPLICACIÓN DE LOS PANES Y LOS PECES.

En este domingo nos fijamos únicamente en esta multiplicación y dejamos para los subsiguientes domingos lo referente al "Discurso del Pan de Vida" que es el mismo Cristo.

El mensaje o contenido de dicha multiplicación se despliega en tres puntos que ahora desarrollaremos. Se trata de una tiple dimensión que encierra este mensaje, a saber:

A).- La dimensión profética y mesiánica. Cristo Profeta habla a través del signo milagroso de la multiplicación de los panes y los peces, como el profeta de los profetas en la plenitud de los tiempos anunciando con su palabra y sus milagros el misterio del Reino de Dios. Al mismo tiempo se descubre o se manifiesta como el Mesías esperado de parte de Dios y que es enviado para llevar a efecto la misión de ofrecer a todos los hombres la salvación en el tiempo y el espacio, avanzando en ellos hacia la eternidad, en la cual los redimidos que acepten su mensaje liberador ya no tendrán definitivamente más hambre y sed. Será el gozo eterno del cielo ya sin sombras ni apuros como los que se viven mientras sus discípulos caminan como peregrinos por este mundo, a semejanza de aquellos de la multitud ingente que seguía a Jesús como Profeta y Mesías.

B).- La dimensión eucarística aparece como adelanto y anuncio de lo que será más tarde la institución de este Sacramento de vida, en el cual, Cristo se da incesantemente como comida y bebida en la comunión fraterna de la multitud de generaciones que van realizando el "signo eucarístico" dentro del cual se realiza el paso del pan y del vino en el cuerpo y la sangre de Jesús (transubstanciación). Alimento que es "prenda" y "arras" de la vida eterna en la cual nos espera el gran banquete definitivo y perfecto del Reino en la Casa de Dios, nuestro Padre. De hecho, en el texto de San Juan que ahora nos ocupa, este "signo" de la multiplicación de panes y peces, se lleva a cabo con sentido litúrgico, cuando Cristo da gracias al Padre y luego manda a sus discípulos que repartan el pan y los peces maravillosamente multiplicados. Esta acción de Jesús, antes de dar de comer a la multitud, nos recuerda la misma Institución de la Eucaristía en la Ultima Cena, en el cenáculo de Jerusalén, antes que Cristo fuera entregado a su pasión y muerte como entrega total de sí mismo al Padre y por todos los hombres. Lo mismo recordamos el pasaje con los discípulos de Emaús cuando dio gracias a su Padre, bendijo el pan que dio luego a sus discípulos desalentados y tristes.

La primera lectura de este día tomada del segundo libro de los Reyes, nos narra lo que hizo el profeta Eliseo en su tiempo al dar de comer a cien hombres con la ayuda de su servidor, anunciando con este hecho que llegaría el tiempo de la constante y definitiva multiplicación del pan eucarístico.

C).- La dimensión eclesial que se revela en esta multiplicación. Anuncia cómo los seguidores de Jesús a través de los tiempos y generaciones, daría de comer su cuerpo y su sangre como comida y bebida de los que son convocados para pertenecer a la Iglesia peregrina y que tiene la misión ineludible de realizar el Sacramento de la Eucaristía como banquete y sacrificio a favor de la vida que Cristo participa a todos los hombres de buena voluntad que crean en El y así consigan la salvación temporal y eterna.

3.- CONCLUSIÓN.

A partir de la multiplicación de los panes y peces como "signo" de la presencia y acción de Cristo Profeta y Mesías en el mundo, nos toca ahora a todos los creyentes en Cristo, llevar a la práctica las dimensiones de este hecho y entender que la Eucaristía debe llevarse al testimonio y la práctica del amor y el servicio en las diversas dimensiones de la existencia humana, como individuos y como comunidad eclesial a la cual pertenecemos por el bautismo y demás sacramentos.

Precisamente, multiplicar hoy el pan para los pobres supone primero el milagro de amar. Para esto el amor y la fe operosa de los cristianos, han de pasar a la vida concreta de todos los días: la calle, el taller, la oficina, las aulas de las escuelas, sobre todo, la familia y las amistades. Todavía más, la fuerza de esta fe y amor eucarísticos, deben estar presentes con decisión y valentía, en la sociedad secularista, en el mundo de la política para dignificarla en la sinceridad y rectitud morales al servicio de todos; la economía con espíritu de justicia. Será Eucaristía hecha vida cuando compartamos el pan y la bebida de nuestra entrega con Cristo para hacer de este mundo más humano y con ello más divino...

Ciudad de Nuestra Señora de los Zacatecas, a 29 de julio de 2012.

+ Fernando Mario Chávez Ruvalcaba
Obispo Emérito de Zacatecas


Obispado de Torreón, Av. Morelos 46 Pte., Centro, C.P. 27000, A.P. 430, Torreón, Coahuila, México.
Teléfonos: (871) 712 5244, 716 6218, 712 5781 y 716 6810.
RSS Facebook Twitter