La Parroquia de San Felipe de Jesús

Por: Pbro. Javier Gómez. O

Foto: padre Javier Gómez. Templo de San Felipe en construcción.

CODIPACS. La Parroquia de San Felipe de Jesús nace en la Diócesis de Torreón con un acento particular, misionero, por haber sido encomendada a los frailes Franciscanos de la orden de frailes menores. Fue segregada de las parroquias “Madres”; Guadalupe, y el Sagrado Corazón de Jesús.

El primer franciscano que llegó a Torreón fue fray Vicente Loera O.F.M, (orden de frailes menores) el 1º de febrero de 1962 a invitación expresa del Sr. obispo de la diócesis, don Fernando Romo.

Inició su trabajo haciéndose cargo de la capilla de la Soledad, ubicada en lo que se llamaba el barrio de “La paloma Azul”. Unos meses después el Sr. obispo solicitó al padre provincial enviara algunos frailes para atender ese sector de la ciudad que más tarde se convertiría en Parroquia.

La erección responde como dice el documento: Tomando en cuenta el manifiesto crecimiento de la región norte de la Parroquia de Nuestra Señora de Guadalupe y la región poniente de la Parroquia del Sagrado Corazón de Jesús de la ciudad de Torreón, y con el fin de ofrecer una mejor y más constante atención pastoral.

Tomando en cuenta el consejo de los consultores diocesanos nos ha parecido erigir y en virtud de nuestras facultades pastorales por la presente erigimos canónicamente la Parroquia de San Felipe de Jesús, que quedará circunscrita por los límites siguientes.

Al noreste la cuenca del Río Nazas; al noroeste las Av. José Cueto, el Boulevard Independencia y al poniente la calle Múzquiz. El templo y la casa parroquial se encuentran en terreno de la antigua alberca “Esperanza” y las funciones propiamente parroquiales serán atendidas provisionalmente en el Templo de Nuestra Señora de la Soledad, en la colonia Ana, por los Reverendos Padres de la Orden de Frailes Menores de la Provincia de San Francisco y Santiago Apóstol, que han aceptado hacerse cargo de esta Parroquia durante diez años a partir de la fecha de su toma de posesión, que tendrá lugar el día 5 de Febrero de 1967, festividad de San Felipe de Jesús.

Esperamos que la erección de esta nueva Parroquia resulte en beneficio espiritual de todos los fieles de la misma, y suplicamos a todos ellos a aprovechar con la mayor facilidad que con esto se les brinda, para mejor cumplimiento de sus deberes de cristiano.

Que el mártir mexicano San Felipe de Jesús sea el protector eclesial y ejemplo de todos los feligreses. Dado en la ciudad de torreón a los 15 días del mes de diciembre de 1966.

Posteriormente habrá el nombramiento del Párroco religioso que recayó en la persona del R.P. Fidel Torres Nápoles O.F.M. y esto el 4 de febrero de 1967 día anterior de la fiesta patronal y fecha de toma de posesión de la parroquia.

Recibió el encargo de iniciar las obras de la futura parroquia para lo cual formó un patronato y dio inicio a la obra.

El domingo 11 de febrero de 1968, el obispo don Fernando Romo Gutiérrez, bendijo la primera piedra del Templo Parroquial de dicha comunidad. Mientras se construye el templo, las celebraciones sacramentales y la atención a los fieles se realizan en el templo de Nuestra Señora de la Soledad, como se venía haciendo.

El primer párroco de esta comunidad fue Fray Fidel Torres O.F.M. y como vicario se nombró a Fray Patricio Torres. Además, se contó con el apoyo del hermano Fray Alonso Terriquez.

La población con la cual inició la parroquia fue de 25,000 personas y un vasto territorio limitado por el Río Nazas, el Boulevard Independencia y por otro lado la calle Múzquiz y Rendueles.

El afán y tesón de los frailes se puso a prueba y proto iniciaron con el proyecto de construcción tanto del templo como de la casa parroquial que se convirtió en el primer convento franciscano de La Laguna de Coahuila, construida a espalda de lo que sería a futuro el templo parroquial para quedar como una unidad que respondiera a las necesidades tanto de los fieles como de los mismos frailes.

Ha sido una comunidad dinámica y comprometida desde su origen. Tuvo en su momento los cuatro grupos fundamentales de la Acción Católica y no podían faltar las reuniones plenarias y la motivación de la Venerable Orden Tercera Franciscana, cursos de especialización en diferentes temas y otras muchas actividades propias del quehacer eclesial.

En el año de 1979, el obispo diocesano, entregó a los Franciscanos a perpetuidad el templo y la casa parroquial y como parte del acuerdo se les pidió atender temporalmente la capilla de la Divina Providencia y la Parroquia de Santiago Apóstol en Viesca, Coahuila, continuando el servicio en la Capilla de la Soledad.

El templo parroquial se terminó de construir en tiempo de Fray Emilio Martínez O.F.M., entre el año de 1990-1996.

Con motivo del 50 aniversario de la erección parroquial, la comunidad celebró el jubileo de su erección parroquial desde febrero del 2016 a febrero del 2017, para culminar en este año con una semana de oración y acción de gracias por todas las gracias y bendiciones que la comunidad ha recibido y por la presencia pastoral de los frailes franciscanos durante este tiempo 1967 – 2017.

Asimismo, en vísperas de la fiesta patronal, el 2 de febrero hubo una celebración de consagración de la comunidad parroquial al corazón inmaculado de María como mediadora, abogada y reina de la comunidad.

El día 4 de febrero recibieron la reliquia de primer grado del Santo Patrono, San Felipe de Jesús, con vigila solemne, adoración del Santísimo Sacramento y la celebración de la Santa Misa.

El 5 de febrero se celebró la eucaristía de clausura del jubileo de oro por los primeros 50 años de vida parroquial con la presencia del obispo don José Guadalupe Galván Galindo, y el entonces párroco Jesús Jacobo Navarro, el Pbro. diocesano Rafel López capellán de la Divina providencia y otros sacerdotes acompañados de toda la comunidad parroquial.

Foto: Padre Javier Gómez. Bendición de la primera piedra de la iglesia.

El padre Javier Gómez es párroco de la Parroquia San Juan de los Lagos, Torreón. Colabora con datos históricos de la Diócesis de Torreón.

Scroll al inicio