Las sandeces del jefe republicano

Por: Pbro. Jesús de la Torre

Foto: aciprensa.com

CODIPACS.- El 13 de abril del presente año, nos amanecimos con noticias, ya muy repetidas, que revelan al Donald Trump como un político que se le zafa la lengua, al hablar sandeces sobre el Papa León XIV quien repetidas veces, en las últimas semanas, ha estado hablando sobre la necesidad de construir la paz a partir del diálogo.

A Trump para nada le importa el diálogo ya que él piensa que los mandatos divinos están en su cabeza, y que puede mandar secuestrar a un jefe de estado, disponer de las riquezas de otros países, matar habitantes sin miramientos, volarse todas las normas internacionales que trabajosamente han tejido los pueblos, burlarse de las instituciones internacionales, reprochar a las naciones que no lo apoyan con sus ejércitos, disparar aranceles a lo bruto.

Trump es un político que lo que él piensa en su mente, eso es lo correcto “moralmente”. Se asombran muchas gentes al ver qué hombre decidió el pueblo norteamericano para que fuera su presidente. De ahí que “su democracia” no es tan ejemplar como se dice. Trump ¿de quién recibirá un buen consejo? Le renuncian los que consideraba sus mejores aliados, y le vele.

El mundo es de Trump, en su modo de pensar. Ahora le ha dolido la invitación del Papa León XIV a orar por la paz, y las consecuencias son que pesadores de todos los tonos ideológicos lo apoyen, jefes de estado, conferencias episcopales, entre las que está la mexicana. Este es un político sólo que chifla en la loma. Trump es un personaje para meditar sobre la soberbia.

Trump inició guerras sin saber cómo pensaban los que consideraba sus enemigos, que cultura tenían y por estas ignorancias se ha ganado un desprestigio internacional que le conduce a perder la contienda aunque utilice multitud de engaños, mentiras que hasta los niños captan. Su motivación parece ser la canción mexicana “pero sigo siendo el rey”. ¡Pobre!

¿Y nosotros, qué? El contexto internacional nos está invitando a realizar una reflexión profunda sobre la paz. Los mexicanos estamos muy inquietos. Hace pocos años cambio el modelo económico del país, que conlleva modelo político, social, cultural; estamos divididos, pero una mayoría está de un lado y a la minoría que queda del otro lado, reniega mucho, ataca, a veces ni quiere saludar al que considera contraria, pero no lo es, sólo que está del otro lado de la barranca, y lo mejor es tender un puente, y no tirarle una pedrada ya que somos hermanos.

El padre Jesús De la Torre, es historiador de la Diócesis de Torreón. Ha colaborado con columnas periodísticas en medios de comunicación locales.

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